La cantante estadounidense Chappell Roan, reconocida en la escena del pop alternativo, se ha visto envuelta en la polémica tras un incidente ocurrido en São Paulo, Brasil, durante la celebración del festival Lollapalooza Brasil.
La artista, de 28 años, está en el ojo público luego de que un miembro de su equipo de seguridad protagonizara un altercado con una menor en un hotel de la ciudad.
El hecho fue divulgado por el futbolista brasileño Jorginho Frello, quien denunció que su hija, de 11 años, fue tratada de manera intimidante por el guardia tras un breve encuentro con Roan.
Aunque el nombre de la menor no fue revelado oficialmente, se presume que se trata de Ada Law, hija de Catherine Harding y su ex, el actor Jude Law, y a quien Jorginho considera su hija.
Según relató, la menor, emocionada por ver a la artista, se acercó brevemente para confirmar que era ella, pero no interactuó ni pidió nada.
“Simplemente pasó junto a la mesa de la cantante, la miró para confirmar que era ella, sonrió y volvió a la mesa con su madre. No dijo nada, no pidió nada”, escribió Jorginho en redes sociales.
La molestia de Jorginho Frello
El jugador explicó que un miembro del equipo de seguridad de Roan se dirigió a su hija de manera “extremadamente agresiva”, acusándola de acoso y amenazando con presentar una queja ante el hotel.
“Mi hija se asustó muchísimo y lloró mucho. Sinceramente, no entiendo cómo alguien que pasa junto a una mesa y mira puede considerarse acoso”, afirmó.
Jorginho, casado con Catherine Harding, madre de su hija Ada y ex pareja del actor Jude Law, envió un mensaje directo a la cantante: “Sin tus fans no serías nadie. Y para los fans, ella no merece su cariño”.
La versión de Chappell Roan
Un día después, la cantante rompió el silencio a través de sus Instagram Stories, asegurando que no tuvo participación directa en el incidente.
“Voy a contar mi versión de lo sucedido hoy con una madre y su hija, quienes estuvieron involucradas con un guardaespaldas, que no es mi guardaespaldas personal”, dijo.
Roan agregó que estaba “desayunando tranquilamente” y que jamás pidió que el guardia se acercara a la familia.
“No se acercaron a mí. No estaban haciendo nada. Es injusto que la seguridad asuma que alguien no tiene buenas intenciones”, señaló.
En otra publicación, la intérprete de Pink Pony Club manifestó: “No odio a los niños ni a los fans. Lo siento mucho por la madre y la niña, que alguien asumiera algo. Si se sintieron incómodos, me da mucha pena. No se merecían eso”.
